Actividad asistida para niña con Artrogriposis Múltiple Congénita

El 24 de diciembre de 2014 estuvimos en el domicilio de una familia madrileña realizando una Actividad Asistida con Perro. Nuestra pequeña protagonista tenía 5 añitos y, a parte de su alegría y sus ganas de interaccionar con Noa, la perra de terapia encargada de ayudarnos en la sesión, lleva consigo una pequeña “mochila” llamada Artrogriposis Múltiple Congénita. Es un síndrome muy raro caracterizado por alteraciones  articulares debidas a anquilosis fibrosa. Esto se traduce en rigidez articular, y por tanto, en falta de movilidad de los diferentes miembros del cuerpo. Y en nuestra pequeña más concretamente en: rotación interna de hombros, manos en flexión palmar, es decir, manitas con el puño cerrado y mirando hacia el suelo. Lo que más le costaba era realizar el movimiento de supinación, girar la mano de tal manera que la palma mire hacia el cielo y extender los dedos. Así que aunque con alguna dificultad, se manejaba bastante bien con el tren superior. En cambio en el tren inferior carecía de movilidad y contaba con muy poquita fuerza para sostenerse.

El equipo de voluntarios que participó en esta Actividad Asistida con Perro fue: Enrique Solís, Presidente de la Asociación LealCan de Integración Canina, Cristina de Lama en calidad de Experto en TAA  e Izaskun Ibáñez como Técnico en TAA junto a su perra Noa.

Después de una cálida y emotiva presentación entre el equipo de trabajo y la familia, se trabajó la identificación de las partes del cuerpo humano  y el reconocimiento de esas mismas partes en otros animales, como en el perro, gracias a la ayuda de Noa que se prestó como modelo.

Después seguimos con el juego de “El Cartero”. Noa, disfrazada de cartero, traía unos rotuladores y folios en sus alforjas. Con este ejercicio se trabajó la motricidad fina, necesaria para abrir y cerrar la cremallera de las alforjas donde Noa transportaba el material. También se trabajó la pinza, al tener que sostener el rotulador. A la vez que dió rienda suelta a su creatividad pasando primero por el trabajo cognitivo de pararse a pensar qué quería plasmar y cómo lo iba a hacer.

A estas alturas de la sesión Noa tenía ya mucha sed, así que nuestra pequeña usuaria le sirvió un buen cuenco de agua fresca para que se refrigerase. Con este simple ejercicio se trabajó la motricidad fina por un lado, al tener que desenroscar el tapón de la botella y luego volcar el agua sobre el cuenco sin que se derrame, y por otro lado se trabajó la escucha activa. Para entender y comprender al otro lo primero que tenemos que hacer es pararnos a escucharle, pero no sólo con los oídos, sino con todo nuestro cuerpo porque la comunicación no verbal es tanto o más importante como la verbal. Vivimos en sociedad y por eso debemos estar atentos a las necesidades de los demás y no sólo a las nuestras. No se trata de intentar agradar a todo el mundo pero sí de pensar de vez en cuando que puede haber gente que con un pequeño gesto nuestro reciba una gran ayuda. En este caso se trabajó mediante un animal en lugar de con otras personas.

La pequeña fue amable y atenta con Noa al facilitarle el agua. Para nosotros un simple vaso de agua entre todos los que bebemos al día puede no suponer gran cosa, pero para Noa en ese momento, un vaso de agua lo era todo ya que los premios que se le habían ido dando durante toda la sesión le dieron mucha sed.

Y para finalizar la pequeña nos ayudó a poner guapa a Noa para la cena de Noche Buena. Primero la cepilló y después la colocó el traje de gala: el peto que llevan nuestros Perros de Terapia de la Asociación LealCan de Integración Canina.

En esta actividad todos nos lo pasamos muy bien y fue un excelente comienzo de Navidades. Para nosotros el mejor y primer regalo por adelantado que nos trajeron los Reyes Magos.

Actividad niña