Muchas personas afectadas por el Trastorno de Estrés Postraumático y otras afecciones psiquiátricas indican que una de sus dificultades para mantener el empleo, estudiar o realizar salidas a la calle, es la reacción claustrofóbica que sufren cuando un compañero, jefe, cliente o algún viandante se les acerca demasiado. No evitar situaciones en las que pueda haber una intrusión en su espacio personal de seguridad conducirá a que estas personas se confinen cada vez más en casa.

A través del trabajo en equipo con un perro de asistencia, algunas de estas personas han recuperado la capacidad de hacer sus propias compras y viajar en transporte público. Este trabajo en equipo también puede permitirles afrontar mejor el riesgo de un contacto cercano en el lugar de trabajo, en sus centros de estudio, en las filas de pago de diversos locales comerciales, transporte público y otros lugares en los que se pueda encontrar una multitud, ayudando así a su guía a llevar una vida mucho más normalizada.

El perro se entrena para rodear repetidamente a su guía, de modo que se mantenga a las personas a una distancia cómoda. Esta estrategia permite mantener intacto el «espacio vital» del guía. Se puede educar a un perro de cualquier tamaño para que se mueva rápidamente a la posición solicitada, por lo general delante o detrás de su guía. Debe aprender a quedar de espaldas a la persona que se acerca o las personas en la fila, y puede sentarse o acostarse para maximizar la distancia entre el guía y la persona más cercana.

En este vídeo podemos ver a «Cneasaigh» que está siendo entrenada en la habilidad de rodear, por Mari Carmen Pérez, educadora canina de LealCan, para realizar este trabajo de búsqueda de distancia social para su guía.

Ir arriba